Las raíces muiscas y el beneficio de realizar rituales

Las raíces muiscas y el beneficio de realizar rituales

La mayoría de las culturas aborígenes han estado caracterizadas por la realización de rituales y la muisca no es la excepción, sus prácticas de adoración estaban vinculadas en su mayoría con el agua, un elemento al que consideraban sagrado, por eso, varias lagunas de Cundinamarca, Boyacá y Santander fueron consagradas como lugares habitados por alguna divinidad como parte de sus creencias.

Bañarse varias veces al día en los ríos, hacer baños en familia o para una ocasión especial como el nacimiento de un bebé o la coronación de un nuevo líder, eran algunos de los rituales presentes en los muiscas, un pueblo indígena que ha habitado el altiplano cundiboyacense.

En la actualidad, diferentes estudios demuestran que los rituales pueden proporcionar diversos beneficios para el ser humano. En medio de las angustias e incertidumbres que vive un individuo, encontrar un poco de estructura, control y estabilidad puede significar la experiencia de una sensación placentera.

Desde el punto Zen, todas las actividades que se realizan en la cotidianidad corresponden a un ritual, desde el momento de despertar hasta cumplir el ciclo y retornar al descanso, sin embargo, cada una de estas actividades se realizan de manera inconsciente porque los pensamientos suelen estar en el pasado o en el futuro, pero rara vez en momento presente.

El maestro Dokushô Villalba en una entrevista publicada en el año 2018, al hablar sobre el significado de los rituales en el Zen, expresó “es la forma como se aplica y se estabiliza la atención plena”.

Para Villalba, el simple hecho de lavar la loza o cepillarse los dientes es un ritual, “lo que pasa es que lo haces inconscientemente. De lo que se trata la atención plena es tener una forma de hacer más consciente esas actividades”.

Las formas específicas de hacer presencia, sentarse y movilizarse en una sala de meditación dentro de un centro Zen llevan a los interesados a entrenarse y con el tiempo cultivar la maestría de poder aplicar la denominada “atención plena”, en el resto de acciones diarias.

Cuando se formaliza una labor de manera consciente, la mente crea un ambiente interior de paz que generará un reflejo exterior de tranquilidad, claridad mental y equilibrio frente a las situaciones que se presenten.

Rescatar aquellas costumbres ancestrales que poseen una sabiduría sobre la mejor manera de vivir, convivir y de cuidar los recursos naturales, siempre ha sido el llamado de los grandes maestros pertenecientes a diferentes corrientes filosóficas.

El legado de la cultura muisca aunque está presente en los territorios de Cundinamarca, permanece muy ausente en la mayoría de sus habitantes. Nuestro objetivo desde Zenatrium, cuya sede yace en Zipaquirá, es conectar a los habitantes de esta ciudad con sus raíces y adaptarlas a las demandas actuales.

En este sentido, los rituales se pueden convertir en una manera de honrar los orígenes indígenas, y adquirir la connotación de “un respiro” frente a las fatigas cotidianas.

La base de la sociedad muisca era la familia, conformada por una población dedicada a las labores cotidianas del campo, orfebrería y minería. Hay muchas razones para valorar los rituales familiares en tiempos de pandemia. Convertir el hecho de tomar un café o una ducha en un ritual consciente de pleno disfrute puede ayudar a cada individuo a encontrarse así mismo, regocijarse con su propia compañía y sin duda, a compartir de una forma más auténtica con sus seres queridos.

Daniela Sánchez
Daniela SánchezPeriodista Digital y Life Coach
Directora de Comunicaciones / Redacción Zen.atrium

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