Zen.atrium

Zen.atrium, un valor histórico en cada rincón

Siglo XIX – Siglo XXI

Zen.atrium

Zen.atrium, un valor histórico en cada rincón

Siglo XIX – SigloXXI

Nuestra Historia

La trayectoria de la casa desde su construcción hasta la actualidad está impregnada de historia, arte y  de diferentes períodos evolutivos de la civilización. Su primera escritura data del año 1901 y se estima que fue construida entre 1870 y 1880.

El proyecto Zen.atrium se inicia con la adquisición de la casa en el año 2012, estuvo en restauración durante 7 años y finalmente para el 2018 abrió sus puertas con una misión educativa y cultural.

De acuerdo con el fundador y director de Zen.atrium, también Chef Internacional, Marcel Hofstetter, la estructura original significó todo un reto de ingeniería pues según compara, el museo arqueológico de Zipaquirá (creado en 1840) mide 2 metros de alto mientras que la casa, construida solo 30 años después, duplica esa altura. “Los muros perimetrales son bastante voluminosos, de unos 60 centímetros, lo cual implica que tenían muy claro el peso que iban a soportar”, agrega.

La casa a pesar de tener mucha influencia republicana, contiene una riqueza arquitectónica histórica y gran variedad de elementos de diferentes regiones y épocas, que se describirán a continuación.

Paredes del exterior

Todo el perimetral está hecho en tapia pisada y posee una decoración con piedra rústica en los bordes del predio. Las dimensiones son de 60cm de ancho y de 4 metros 30cm de alto, medidas que se conservan desde el origen de la construcción.

La tapia pisada es una técnica ancestral que consiste en combinar arcilla o cal con tierra, agua y estiércol, todo esto se compacta hasta que se levantan las paredes con esa mezcla.

Aunque la casa tiene una antigüedad aproximada de 150 años, posee una ingeniería avanzada para la época en la que se construyó. Todo ello se intentó preservar en la restauración con la idea de mantener la esencia arquitectónica de la zona.

La ventana de la cocina

Considerada por los fundadores de Zen.atrium como uno de los tesoros ocultos de la casa, esta ventana de la cocina no pudo ser descubierta sino hasta el inicio de la restauración, en vista del difícil acceso a esa área en medio de las ruinas.

También es un símbolo muy mudéjar con formas más circulares propias de  la Edad Media. Se trata de una ventana original de la casa que no tuvo ninguna intervención.

Cuadro del patio central

El cuadro de la fachada de la casa está inspirado en la obra “Vestido de un Pastelero” de Nicolás de Larmessin, ( París, 1632 – París, 1694) un pintor francés del siglo XVII. Se trata de un grabado que los fundadores de Zen.atrium encontraron relegado en un almacén de forjas en Punta Larga, Boyacá.

Nicolás de Larmessin tiene grabados en varios museos reconocidos de Europa como el Museo del Prado y el Museo de Londres. Del cuadro “Vestido de un pastelero” existen unas 80 reproducciones a nivel mundial, sin embargo, aún no se ha logrado determinar si el que se expone en Zen.atrium forma parte de uno de los originales.

“Lo que nos llamó la atención de este grabado fue que a pesar de que es un poco surrealista uno ve a la persona, a la persona le sale un horno, le salen jamones, quesos, pastelería, cantidad de utensilios de cocina pero uno sigue viendo a la persona, es decir, la persona no se desfigura a pesar de que es muy surrealista”, narra Hofstetter.

De la obra de Larmessin surgió la idea de crear el cuadro de la fachada de la casa. Para ello no se empleó la técnica del grabado, sino que se trabajó con plumilla a blanco y negro.

La idea de los fundadores de Zen.atrium fue que se viera la casa con elementos de cocina en algunos laterales sin que estos distorsionaran la estructura. Asimismo, se buscó crear tres dimensiones cuando fuese observado desde la entrada del zaguán.

Para la creación de este cuadro los fundadores acudieron al pintor colombiano, Khastulo Choperena, reconocido por recrear calles y fachadas de varias regiones de la costa del país.

Se encuentra en una de las esquinas de Zen.atrium, tiene un diámetro de 90 centímetros y una figura decorativa al interior realizada en hierro.

Es un elemento que apareció por primera vez en la arquitectura del siglo XVI. En la Edad Media, durante el periodo románico y gótico, el también llamado “óculo” se hizo popular en las construcciones de recintos religiosos. Tomó fuerza en el Renacimiento porque ayudaba a regular la entrada de luz y aire en las edificaciones que tenían paredes gruesas.

Esta expresión arquitectónica, según registros, ha estado presente en la cultura y el arte desde la Prehistoria, sobre todo en Europa Occidental.

Ocho puertas ventanas de la fachada

Están impregnadas de valor histórico porque son las originales de la casa. En su diseño se observan figuras muy alisadas de arte gótico, que se desarrolló en Europa Occidental desde el siglo XII hasta el siglo XVI.

De acuerdo con el fundador de Zen.atrium, Marcel Hofstetter, pueden ser consideradas como únicas en la región. “Tienen la particularidad que el modelo no lo hemos encontrado en otra casa. Le hemos dado la vuelta por toda la Sabana de Bogotá incluso por Colombia y no las hemos encontrado iguales”, explicó Hofstetter.

Durante los 8 años que la casa estuvo cerrada y en abandono, las puertas ventanas del exterior resistieron los estragos del tiempo y el clima. Las puertas del interior no corrieron con la misma suerte, por lo que se tomó la decisión de crear un modelo similar en el que se conservó el arte gótico, con el objetivo de mantener la estética original.

Salones

El salón de la casa que posee tres puertas ventanas originalmente estaba dividido en dos. Cuando la delegación de Patrimonio de Zipaquirá intervino el inmueble solicitó que se armaran dos columnas para indicar que en ese espacio hubo una separación.

A partir de esa solicitud, se mantuvieron varios soportes de concreto en el inmueble que reflejan las divisiones originales de la casa.

Las últimas familias que la habitaron mencionan una división que formaba una gran sala de esquina a esquina. Cuando la casa perteneció a la Cruz Roja ese lugar se utilizaba como sala de juntas.

Los salones más grandes poseen luces spots con el objetivo de poder emplearlas en las exposiciones de arte y que estas se puedan dirigir al cuadro. El resto de salones pequeños están adornados con lámparas colgantes que complementan la estética del lugar.

Zen.atrium se inauguró en febrero de 2018 y en septiembre de ese año obtuvo el premio Funzipa, un galardón destinado a las mejores instituciones de Zipaquirá. El jurado que evalúa las postulaciones está encabezado por el Consulado de México y Polonia con agregados culturales.

La comisión extranjera determinó que Zen.atrium era merecedora de esta distinción, porque se justificó, en palabras del fundador, “una idea innovadora de recuperar una casa que estaba en ruinas, de darle vida, de volverlo un Centro Educativo y Cultural, donde el arte y la reflexión siempre estuvieran presentes”.

Los faroles

La fachada está adornada con seis faroles de los cuales cuatro son modelos de Victor Schmid (1.909 – 1.984), arquitecto suizo de la segunda mitad del siglo XX, quien construyó 250 casas en Bogotá, de las cuáles sobrevivieron 16 que fueron declaradas patrimonio de la ciudad. Se destaca el Colegio Helvetia y la Iglesia Santa Bibiana de la calle 109.

El Farol pentagonal ubicado en la cima de la puerta principal es diseño de Urs Schmid, hijo del arquitecto suizo, quien decidió continuar el legado de su padre.  Se creó con la idea de resaltar la entrada de la casa, por eso es un poco más grande que todos los demás faroles y no tiene cuatro caras sino cinco. Es un diseño bastante suizo, que fue característico en Europa Central.

El resto de los faroles son de cuatro caras, poseen círculos, diagonales, cuadrados y rombos, que son las típicas figuras que trabajaba Victor Schmid. Todos fueron elaborados en forja a mano, a temperaturas elevadas.

La obra de Victor Schmid se puede agrupar en unos 500 faroles originales que están en la Fundación que lleva su nombre en Bogotá.

Es diseño de Urs Schmid, basado en todo el legado de su padre. Emplea círculos, rombos, diagonales, y otras figuras que eran icónicas en “las puertas locas” de Victor Schmid, tal como él las bautizó.

La puerta de la barra de la cafetería tiene una figura que trabaja Victor Schmid en números pares, sin embargo, para esta pieza se creó un heptágono con el objetivo de acoplar el diseño a los impares como reyes de la Gastronomía, por ser el arte culinario uno de los pilares de Zen.atrium

“En Gastronomía siempre se busca complacer al consumidor, entonces los emplastados tienen que ser de número impar. Si la persona ve dos productos en el plato considera que es poco, si ve uno, tres o cinco considera que está bien, entonces digamos que uno siempre intenta como cocinero darle gusto al comensal, que no se sienta insatisfecho y por lo tanto el número impar es vital en el tema de gastronomía”, explica el Chef internacional y fundador de Zen.atrium, Marcel Hofstetter.

Sobre de la barra destaca la llamada “Jaula”, una de las obras maestras del arquitecto suizo. Se trata de una lámpara diseñada en 1.972 en cuatro materiales: madera, vidrio, forja, y cabuya.

Puertas principales

Las puertas de la entrada tienen una altura de 3 metros y en estas se logra destacar nuevamente la figura gótica. Poseen una aldaba adquirida en Ecuador que era muy tradicional en la época, con el objetivo de evitar el timbre pues este elemento no habría encajado en la historia de la casa.

El zaguán

Se define como la “sala o pieza de una casa inmediata a la puerta principal de entrada”. El zaguán de zen.atrium es un poco más grande que los típicos de ese lapso del tiempo. Tiene unas dimensiones de 4 metros de largo por un metro de ancho. La palabra zaguán es de origen mudéjar y tiene una estructura española y árabe.

El arte y la arquitectura mudéjar incorporan elementos y materiales del estilo hispano-musulmán. Este se observa en gran parte de la Península Ibérica gracias a las cruzadas entre cristianos y árabes que dejaron gran influencia en España y que posteriormente, con la colonización, se replicaron en Latinoamérica.

Patio central

Originalmente no estaba cubierto en el techo porque la estructura de la casa estaba creada para que el agua cayera en la mitad. Está construido con 10 columnas que fueron reemplazadas en la restauración, pero se mantuvieron las piedras originales que las soportan.

“Son piedras que fueron talladas y todas tienen básicamente la misma altura, a partir de ahí se levantan las columnas. Se mantuvo también el diseño de las originales, con un corte en las puntas, por los laterales, no solamente para que las personas no se hicieran daño sino para que le dieran un toque estético al diseño”, detalla Hofstetter.

El alféizar es una palabra que proviene del árabe al-fasha,​ se caracteriza por ser un elemento constructivo que se corresponde a la parte baja de una ventana. Zen.atrium posee un alféizar en cada puerta ventana de 60 centímetros. Tal como se ha mencionado, esta influencia se debe a las guerras entre cristianos y árabes que dejaron su huella en España y que posteriormente vienen a reflejarse en Colombia.

Se dice que en el siglo XIX e inicios del XX, en este espacio tenían lugar las visitas de los enamorados, quienes se veían y conversaban a través de las ventanas.

El techo del patio central

Es una marquesina hecha en forja también por Urs Schmid, con un diseño barroco pero no sobrecargado, con el objetivo de darle armonía al espacio central.

“Podemos ver tres tiempos del mundo en una casa, uno inicia el recorrido de la casa como en la Edad Media, llega a la puerta y se encuentra con el Renacimiento y después de éste se aprecia el estilo barroco”,  describe el fundador de Zen.atrium

La marquesina tiene una abertura central con la idea de hacer actividades como lectura de cuentos, cine bajo las estrellas o yoga bajo la luz de la luna.

Todas las manijas de Zen.atrium están hechas en forja a altas temperaturas. Fueron procesadas y envueltas rápidamente para lograr el movimiento, y lo que se buscó con este diseño fue hacerle el juego al arte gótico de las puertas.

La puerta que comunica entre sí a dos de los salones de Zen.atrium posee una cerradura antigua que tiene un seguro original de Victor Schmid.

En los símbolos de los baños se usan los colores del logo y todos fueron creados en forja por Urs Schmid.  “El punto rojo siempre quisimos que reflejara que somos un Centro Educativo-Cultural y que quedamos en el Centro de Zipaquirá”, comentó Hofstetter.

La rejilla del fondo de la casa tiene las cuatro formas que más trabajó el arquitecto suizo: cuadrados, círculos, rombos y diagonales.

Los adobes eran visibles por toda la estructura interna de la casa, pues la mayoría de los muros interiores tenían ladrillos muy grandes a la vista, prácticamente de palma y media, un tamaño que en la actualidad ya no se fabrica, algunos estaban cocidos, otros a barro crudo.

La lámpara del zaguán

Es una lámpara que adornaba una de las capillas del Colegio Andino, también conocido como Colegio Alemán, que fue derrumbado para construir el Centro Comercial Andino de Bogotá.

“Después de mucho trajinar, descubrimos que era la lámpara ideal para el zaguán de la casa, sobre todo porque para intentar cubrir 4 metros, no podía ser cualquier lámpara. Descubrimos que este tren de faroles, con unas cadenitas y madera le iba muy bien a la entrada”, menciona el director.

Cuando se inició la intervención de la casa, los fundadores de Zen.atrium se dieron la tarea de buscar las tejas coloniales que se perdieron mientras estuvo en ruinas. Lograron conseguir 2500 de formato antiguo que se compraron en las demoliciones de la zona, esto con el objetivo de mantener el sitio como patrimonio.

Y así culmina la trayectoria de Zen.atrium, un centro educativo y cultural de influencia republicana, lleno de historia y arte, en donde la gastronomía y el café también se fusionan para que cualquier visitante dispuesto a sentir la magia, pueda conectarse con su esencia “Zen”.

AñoDescripción
2012:

La adquisición

Fue característico por las dificultades que se presentaron en la compra

de la casa durante todo el año.

AÑODESCRIPCIÓN
2013:

Trámites

Este año se llevaron a cabo diferentes gestiones con el Ministerio de Cultura para la intervención del inmueble.
AñoDescripción
2014 y 2015:

Reconstrucción

Fue el tiempo que más se destinó para su reconstrucción y restauración.
AñoDescripción
2016 y 2017:

Refinamiento y elegancia

Conocida como la fase utilizada para perfeccionar y pulir todos los detalles y elementos que integran la estructura.
AñoDescripción
2018:

Apertura

En febrero de este año se inaugura Zen.atrium como Centro Educativo y Cultural.
Daniela Sánchez
Daniela SánchezPeriodista Digital y Life Coach
Directora de Comunicaciones / Redacción Zen.atrium

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